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Diccionario en balas: FUMAR

Prometí que sería el último, y lo dejaría. Pero el hábito atávico de la tos pudo más. Caí. Me herí. Vencí. Oh cangrejo trifásico y tu cuento de no acabar: inspirar, arrasar, expirar. Hacia atrás. ¿De qué gas llenaste la recámara tísica donde fornicamos? ¿Con qué ardid sorteaste las trampas oscilantes que tras los ojos sepultaron el último batel a Citerea? Oh mierda prensada, pulcra y educada, destrozada en hebras, recogida del antro, en mi seno alojada. Oh cochambre ovular, capilar, hemofílica, gonorreica, metastásica que yo picaba entre horas en el lagar ebúrneo de un titánico abisinio. Oh vórtices cárnicos de centrípetos cuantos de álcali regurjitados; caminos procesionales de la brasa a mis labios de mis labios a mis dientes donde junto al sarro idílico nicho hallen Madame Memoria y sus rameras. Camaradas del vicio, plutócratas del trapicheo con pecheras pinzadas de pus y de moco; bobos con val...

Diccionario en balas: DESAPARECER

Pero dejamos testigos. La caja negra conserva el atestado, la ganzúa inútil frente al farallón, tierno todavía; las tijeras contra la sutura, el fórceps que nos alumbraría el día que decidimos adelgazar, callar, pasar, quedar, finalmente sólo quedar sobre la pista, manos abajo, ordenado ya el despegue. Prematuro, en cueros, un engendro. No va. No viene. Llega, aparece, pero no, no es esto que vence nuestra derrota. Ni eso que no cuajó cuando fallaron los avisos en la torre de control. Abortó. Pero dejamos deudores. Necesarios aún litros y litros de anhídrido en las expiraciones, un instante como un siglo para desfibrilar con pericia ese cáncer branquial en las palabras. No alborotar en vano al aire, no eructar cháchara y adiestrarse con esmero en el uso del torniquete contra alaridos. Olvidé la sal y abrir el gas y un dedal de agua de siemprevivas. Y así, ¿cómo cocinar el hambre infinita? ¿Cómo reducir...

Diccionario en balas: ILEGAL

Y por qué esa I ahí tan tiesa, tan borde, tan sexy -bailarina hierática volteando en su barra. Y por qué, a ver, ese muro -miga a miga- frente a mí a punto ya del desvelo entre el sueño y el ansia -funámbulo sonámbulo-, entre el ansia y el crimen -juegos mudos, comba sola-, sin blanco ya ni yugular brutal, abierta que hendir, penetrar: desbloquear. Que por qué sien cana -umbral legal- ante ti, esa I. Costra: vergüenza. Venganza: alba. Gong claro seco alza vallas forra cueros tiende guantes sexos cubre abrigos acorazados cofres con armas a recaudo funerales cauteriza órganos el desayuno, y el ON de la luz verde: la música de poleas. La miel en los labios. Véase también: PIRATEAR. FRENOS. PATERAS. RATERAS. VISADO.

Diccionario en balas: GEMELOS

Mentira -con luz y taquígrafos- lo que veo, pues me veo -hasta el dolor- en otro que soy yo, sometido al tercer grado y sin el truco del espejo. Y los ojos suyos, -no propios aún-, son mis ojos entonces, son sus ojos -desenvainados orificios- poco después de la encerrona. Tras redadas sin cuento al pie de mis muros, llegas a dar alcance al hermano, que no cesa de huir desde donde estoy siempre para el otro, nunca, si es conmigo. Con esa vocación mercenaria, te me vendo a ratos, te me desovillas -huso de humo- de hambre de abajo a arriba, horadándoteme -teje que te me teje- el cuerpo delator, -erecto, desertor- de hermano derrotado con el que (com)parto pan ácimo a la sombra. Véase también: SAL. ABRUPTO. VAMOS A CONTAR MENTIRAS. CLON. TALEGO.

Diccionario en balas: PIPA

                                                                                                                       Ceci n'est pas une pipe                                                                                                                                René Magritte Veo, veo espuela de humo, hálito interrogante, pocillo portátil de las angustias pescadas...

Diccionario en balas: ROBAR

Aquel lápiz -Staedtler- sobre la mesa del aula de dibujo. Aquel chicle -extralargo- en la fila al final del recreo. Y el cachete -por malo- de Santa Rita, que esto no se hace, que esto no se quita. Del mío al tuyo -hermano- del tuyo al mío. Me fío de los bolsillos donde todo cobra nuevo peso: Pedir, prestar, hurtar, robar, atracar, estafar -nos previnieron- reunir un inventario de saqueos que llene el hueco -de lo mío a lo tuyo, de lo tuyo a lo mío- por el que merodean sin billete, sin destino, los dedos de Pickpocket. Esa zona antigravitatoria donde no hay dueños en los tablados ni codiciosos en los burladeros y cuelgan los besos robados en los tendederos. Y Santa Rita trina en su hornacina. Véase también: CÓDIGO PIN. BANDIDOS. (ME) MANGA(S). (TE) MANGO. POLIS Y LADRONES. PLUSVALÍA.

Diccionario en balas: CUARTO

Nos encerraban (¡qué yuyu!) en el cuarto oscuro con las ratas, con los monstruos, con la bruja piruja que nos tiraba, a ratos, del pelo. Más allá, en fila india, los invitados. El primero, fascinante; el segundo, convencido; el tercero, habitual; el cuarto (ya no es lo mismo) sin oro, sin plata, sin bronce, sin cenar ¡al cuarto! Nos sabía a poco (¿para qué más?), pero era suficiente. Como una delicia demasiado vista: la cuarta copa, el cuarto beso, la cuarta vez que nos vimos... Y desaparecimos con el cuarto, llevándonos del rastrillo los restos del día y la melancolía de los cuartos de hora. Ni puntuales ni retrasados: desencantados. Véase también: PARCHÍS. CUARTO Y MITAD. SÓTANO. UN. DOS. TRES. EGB. BABA DE CARACOL.