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Lacayos españoles: Francisco Tadeo Calomarde

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Al cabo de los años, Señor, no he logrado sino confirmar una sospecha que me acosaba sin clemencia día y noche, perseverando como un centinela insomne que quisiera rendirme a una verdad que sólo ahora oso aceptar: no soy nada, nada, nada... O acaso poco más que un lacayo. ¡Cuán clara se me muestra ahora la verdad, ya sin titubeos! Y mi alma, ¡qué sosegada, sin temor alguno a abdicar ya a su condición, sin falsedades ni desdenes, desnuda y dócil a quien guste disponer de ella con la misma mansedumbre de la hoja de árbol que se deja agostar y solo una voluntad ajena la aparta serenamente del mundo! Cada vez paso más tiempo solo en mi cámara de Palacio en la que todavía yacen lóbregos legajos, cédulas, un tropel de papeles que cantan obscenamente la locura toda del hombre, el absurdo laberinto en la que se debaten las peores fieras con calculada elegancia, de las que yo soy a un tiempo mentor y flagelo, humillador y humillado. Pero, ¡qué he de decir de ellos, Señor mío, qué palabras desve...

Instrucciones del camarada Napoleón

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"The creatures outside looked from pig to man, and from man to pig, and from pig to man again; but already it was impossible to say which was which." (George Orwell, Animal Farm) - Que el sueño individual sea proyecto colectivo. No se tolerará la neurosis, sino la rabia. - Que haya un blanco ideal y un enemigo objetivo a partir del cual justificar nuestros actos. Que sólo el arrojo y la energía nos lleve a la libertad sin ninguna excusa. - Que el hastío cotidiano se troque en violencia liberadora, y sólo en la beatitud se vuelva de nuevo al hastío. - Que se cumpla el día de la victoria y se inmortalice su gloria en canciones que serán cantadas a coro, en clamores al unísono y un decálogo de prevenciones contra el enemigo e historias escritas en los despachos oficiales nos mantengan guarecidos de las infamias. - Que el primer día se cierren las filas y se inclinen las almas. - Que se ejercite el músculo más que la memoria, para que el recuerdo común sea lánguido y nebuloso has...

Merci beaucoup, doc!

"Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne, Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m'attends, J'irai par la forêt, j'irai par la montagne, Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps. Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées, Sans rien voir au-dehors, sans entendre aucun bruit, Seul, inconnu, le dors courbé, les mains croisées, Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit. Je ne regarderai ni l'or du soir qui tombe, Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur, Et, quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur." (3 septembre 1847) Victor Hugo

Cultura y simulacro. (2)

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No es difícil encontrar a lo largo de la lectura de Cultura y simulacro tesis pesimistas, algunas de gran actualidad, sobre todo aquéllas que se refieren al conflico bélico virtual y a la idea que afirma que la guerra se ha convertido en un trasunto del gran simulacro en el que parece haberse convertido toda la realidad, según el autor de la obra, Jean Baudrillard. Pero no comparto ciertas afirmaciones que el autor asegura que son motivo de guerra, ni la justificación y defensa a ultranza que parece deducir el mismo de lo que los belicistas parecen querer eliminar. Me explico: el autor cree que los intereses que se defienden en una guerra ya están resueltos antes del fin del conflicto armado por virtud de un acuerdo tácito entre ls contendientes, que en su calidad de superpotencias enfrentadas- Baudrillard sitúa "el" conflicto en la época de los dos grandes bloques- lo único que en cierta medida les une y hasta neutraliza sus antagonismos es la estrategia común de un control ...

Les raons del poeta.

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Trobo a una lleixa d'una llibreria de Malgrat les Noves cartes a un jove poeta que Joan Margarit ha escrit per tornar a reivindicar editorialment l'aportació que per al novell pot suposar l'experiència del sènior en un àmbit com el de la creació poètica. El títol "rilkeà" no em pot resultar més exòtic en uns temps com els que vivim, en els que la raça dels poetes sembla ben bé extingida o, com a mal menor, titulada en les belles lletres i publicitada per al profit d'altres afers al.liens a la poesia. Alhora sobta l'èxit no aclaparador, però significatiu, que està tenint el títol (als suplements de llibres de diversos diaris apareixia entre els deu més venuts setmanes després del lliurament de la primera edició). Un llibret que, segons vol fer constar l'autor des de les primeres pàgines, va adreçat a un poeta, es a dir, a una persona que se sent i està convençuda que no pot estar-se d'escriure poesia. Aquesta atenció pot ser deguda a moltes causes....

Cultura y simulacro.

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Este sociólogo postmarxista escribe con una prosa nerviosa, con un aliento casi profético y una sensibilidad ya postmoderna , leo en la portada de la tercera edición que Kairos hizo de Cultura y simulacro de Jean Baudrillard. Yo añadiría que no escasea un estilo que a veces cae en un rebuscado dogmatismo, casi panfletario. En un claro tono pesimista de quien ya ha visto quemarse definitivamente las naves del combate, Baudrillard refelexiona sobre el definitivo triunfo de una realidad paralela que escamotea la realidad objetiva para erigirse en rectora moral y social del sistema, pero que no duda en echar mano de lo real cuando ve que la realidad "hiperreal" y paralela que construye para disuadir todo conflicto imprevisto entra en contradicción inevitable con su propio amo y señor. El monstruo, parece decir Baudrillard, se rebela contra su demiurgo y hay que narrar su rebeldía para atemorizar al espectador, sustituto ideal del ciudadano en este régimen de la simulación ofici...

Clase de danza.

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De vez en cuando el señor Malenchot suele invitar a sus clases de ballet a un señor de unos cuarenta años, serio, alto, apocado, que toma asiento discretamente en un rincón de la ancha sala de baile. Las jóvenes alumnas de Malenchot consumen seis horas diarias esforzándose en perfeccionar cada uno de los pasos del ballet que están ensayando exigentemente con motivo de la visita del zar a París, y no debe procurar nadie, y menos el venerable maestro, que quede alguna duda sobre la tenacidad y brillantez de los bailarines parisinos ante los ilustres invitados. Therese ha comentado a su madre en varias ocasiones las eventuales visitas con las que el desconocido, que ni siquiera se toma la molestia de presentarse ante las respetables señoritas, parece honorar a su instructor. Llena dos o tres cuartillas de un pequeño cuaderno con trazos peregrinos, y en los pocos momentos de asueto en que cesa de retumbar en la habitación la voz cavernosa y autoritaria del viejo, las niñas no reprimen un f...